abril 9, 2026

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Santa Fe, Argentina

El hombre fuerte de los Mavericks impulsa bajar los partidos a 40′ de duración

¿Qué porcentaje de aprobación cree usted que tendría si se votara entre los jugadores bajar de 48 a 40 la cantidad de minutos de los partidos? ¿Ochenta, noventa por ciento?  Si bien la cultura norteamericana, que todavía predomina incluso entre los jugadores, nunca vivió otro modo de jugar los partidos de la NBA (sí cuando fueron universitarios), sería cuestión de un análisis franco de pros y contras. 

Entre los pros, hay algunos inobjetables. Una cuenta básica marca que jugar 82 partidos de 40 minutos sería algo así como sacar casi 14 partidos completos en el actual sistema. O, por decirlo de una forma más entendible: como jugar 68 partidos en vez de 82. Esto surge de multiplicar esos 8 minutos menos por 82 y luego dividirlos por los 48 minutos actuales. Da 13.7. Eso mejoraría muchas cosas: la intensidad sería más duradera, los partidos más entretenidos por ser más cortos, las lesiones bajarían y eso a su vez mejoraría el espectáculo. Parece algo imposible de refutar, pero no es tan así tampoco. 

La NBA considera que uno de los atractivos que ha logrado imponer en los últimos años es la cantidad de puntos anotados. Más show, más triples, más volcadas, etc. Piense usted que en los últimos 30 años los puntos por partido subieron 16 puntos por equipo, de casi 100 en la 95/96 (99.5) a 115.5 en la actual. Si hiciéramos otra cuenta básica, podríamos decir que bajando a 40 minutos esos promedios de 115.5 deberían bajar proporcionalmente a unos 96.3, lo que podría mostrar de vez en cuanto a alguno anotando en el rango de los 70 u 80, algo que la NBA definitivamente no quiere. 

Cuban piensa distinto: “Funciona para la universidad. Funciona a nivel internacional. Funciona para la WNBA. Sin romper los contratos de arrendamiento del estadio. Si nos fijamos en las audiencias de televisión y streaming, cuanto menor sea el tiempo real de juego de un partido televisado, mayor será la audiencia. Es decir, cuanto menos tiempo tengan los aficionados para concentrarse en un partido, más disfrutarán viéndolo por televisión”.

Aquí está el punto clave. Los deportes más populares de Estados Unidos son todos larguísimos (fútbol americano, béisbol, básquet) y estuvieron pensados para la idiosincracia americana. Para el público presente. No para la TV. Los que van a la cancha necesitan distenderse, ir a comprar una hamburguesa, distraerse, etc. El que está frente a la televisión, hoy, no. Ante el aburrimiento o corte, cambia de canal. Por eso todos los deportes yanquis están perdiendo audiencia. Bajar la cantidad de minutos mejoraría ese punto. Quizá, no sabemos, habría un tiempo al aire que se perdería, con las consecuentes bajas de segundos que valen mucho dinero, pero habría que estudiar si no se podrían incluir en un esquema más corto sin ceder nada. 

Fuente: Básquet Plus