26 de mayo de 2026

Marca Personal

Santa Fe, Argentina

San Isidro y Lanús prometen armar una final apasionante

La final de la Liga Argentina pondrá frente a frente a dos equipos con perfiles muy diferentes, pero igual de efectivos. San Isidro y Lanús llegan al cruce decisivo después de dominar sus respectivas conferencias y protagonizar grandes playoffs, aunque construidos desde identidades totalmente distintas.

Por un lado aparece San Isidro, un equipo que encontró en la defensa su principal fortaleza. Del otro, Lanús, probablemente el plantel con mayor jerarquía ofensiva de toda la categoría.

Los números reflejan claramente esas diferencias. Durante los playoffs, el conjunto dirigido por Sebastián Porta se transformó en uno de los equipos más sólidos defensivamente de la competencia. En la serie de octavos de final permitió apenas 66,8 puntos por partido y en semifinales sostuvo prácticamente el mismo registro, con 66,9.

Además, el “Santo” mostró una enorme capacidad para controlar el ritmo de los partidos y encontró en la intensidad defensiva uno de sus grandes pilares durante la postemporada.

Ese cambio de perfil también se notó en ataque. Durante la fase regular, San Isidro había sido uno de los equipos más goleadores de la Liga Argentina, con promedios superiores a los 83 puntos. En playoffs, en cambio, bajó considerablemente el ritmo y apostó a juegos más físicos y cerrados. “Cuando uno está bien en defensa, el ataque se hace mucho más fácil”, explicó Porta durante la semana.

Lanús llega desde un lugar diferente. El “Granate” mostró durante toda la temporada un potencial ofensivo enorme y sostuvo en playoffs registros superiores a los 80 puntos por partido, siendo uno de los equipos más efectivos de toda la categoría.

El conjunto bonaerense además cuenta con un plantel repleto de experiencia y jerarquía individual, con extranjeros determinantes y jugadores capaces de resolver partidos en momentos clave. Ahí aparece quizás la principal diferencia entre ambos equipos.

Mientras Lanús muchas veces se apoya en el talento individual y la explosión ofensiva, San Isidro construye desde el funcionamiento colectivo, la intensidad defensiva y la circulación de balón.

Las estadísticas también muestran esa tendencia. El elenco sanfrancisqueño se destacó durante toda la postemporada por sus altos números de asistencias y por su capacidad para sostener defensas de score bajo, dos apartados directamente vinculados al juego colectivo.

La serie también enfrentará a dos equipos que fueron protagonistas durante toda la temporada. San Isidro terminó segundo en la Conferencia Norte y Lanús tercero en la Sur, aunque ambos lograron potenciar todavía más sus identidades durante los playoffs. Mientras el conjunto sanfrancisqueño consolidó un perfil mucho más defensivo, el “Granate” sostuvo su poder ofensivo y su jerarquía individual como principales fortalezas.

La semifinal frente a La Unión de Colón terminó de confirmar esa sensación. El conjunto dirigido por Porta dominó gran parte de la serie desde la defensa y logró incomodar constantemente a uno de los ataques más peligrosos de la categoría.

Ahora tendrá enfrente un desafío todavía mayor. Porque Lanús no solamente tiene jerarquía: también tiene variantes, experiencia y mucho gol.

San Isidro buscará entonces llevar la serie al terreno que más le conviene: partidos largos, físicos, defensivos y de score bajo. Lanús intentará exactamente lo contrario: acelerar el ritmo, aprovechar el talento individual y lastimar desde el perímetro.

Fuente: La Voz de San Justo