Y un día, fuimos al Comelli sin saber que era el último, sin saber que tu zurda nos iba a hacer gritar por última vez, sin saber que la número ‘4’ iba a llevar por última instancia el apellido ‘Solari’.
Es díficil enumerar los momentos de gloria y euforia que nos hiciste pasar desde tu llegada, Nico. Pero no quedan dudas que tu mayor logro, fue hacer de nuestra casa, el patio de la tuya.
No es un adiós, ni un hasta pronto, ni ninguna despedida. Porque vos, Nico, ya sos una parte de la historia grande de Santa Paula. Una historia que nadie olvida, y que todos recuerdan.
Un 3 de septiembre abandonas la actividad profesional como jugador. Pero vos, Nico, sos mucho más que eso: sos ejemplo, sos pasión, sos idolatría, sos padre, sos símbolo, sos aquel que nos hizo correr la pasión por las venas como hace rato no pasaba.
Ni un gracias, un muchas gracias ni gracias eternas son suficientes para lo que hiciste, haces y probablemente, sigas haciendo por y para Santa Paula.
Hoy se retiró de las canchas Nicolás Martín Solari, pero jamás podrá retirarse de los corazones ni de la puerta grande del Azul de la Calle Mitre.

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