La Generación sin límites escribió otra página de gloria

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Argentina sepultó a un gigante europeo como es Serbia para instalarse en las semifinales del Mundial de China. Un momento brillante para el básquet nacional.

No hay excusas, ni cansancio, ni lesiones. No hay definitivamente pretextos para este equipo. Ellos tomaron la posta con el capitán Luis Scola.

Tenían que hacer olvidar a la Generación Dorada, esa que durante más de una década se colgó las medallas que se le pusieron en el camino.

Con siete debutantes, varios de ellos en las ligas top de Europa, un entrenador que los fue llevando y ese Adn que “mamaron” en el camino del proceso anterior, las incógnitas fueron quedando de lado para transformarse en certezas.

El sistema de competencia para llegar a la Copa del Mundo se asemejó a las Eliminatorias de fútbol y allí dieron el primer mensaje: jugando bien, con pocas prácticas encima y se clasificaron con antelación.

Entonces, al momento de prepararse para jugar el Mundial de China 2019, principal evento del año, el cuerpo técnico decidió no convocar muchos jugadores. Con lista acotada utilizó los Juegos Panamericanos como banco de pruebas para llegar bien a Asia.

Y ellos desandaron el camino casi sin oposición, colgándose la medala de oro en Lima. Por eso Hernández confió en los mismos 12, con los santafesinos Brussino, Caffaro y Gallizzi.

Cuando se conoció el sorteo del Mundial, siempre se habló de una llave accesible, pero había que salir a jugar y eso hicieron estos jugadores. Intensidad, solidaridad, pase extra, sustituir con fluidez y rapidez la falta de talla.

El grupo B lo ganaron claramente, después pasaron a Venezuela y Polonia. Llega Serbia, la de los cuatro NBA, esa potencia que asusta por centímetros, talento y masa muscular.

Y fue el partido perfecto, esa lectura y plan de juego que no se vio desbordado aún cuando en el primer cuarto, Delía, Scola y Gallizzi se cargaron de faltas. ¿Sorprende lo de Argentina?

La respuesta es no. Porque en el básquet no hay empates, pero aún perdiendo, este equipo sacó chapa de top, es clase A, aún sin jugadores altos y sin ningún representante en la NBA.

Esta Selección Argentina contagia porque supo interpretar el legado de la Generación Dorada. “Estamos creando nuestra propia historia”, aseveró Facundo Campazzo, tal vez el emblema junto a Scola de este fantástico grupo de jugadores.

En el trabajo, la humildad, solidaridad y entrega permanente, estos muchachos ya vienen escribiendo capítulos mágicos que en definitiva extienden esta seguidilla de resultados positivos a nivel internacional.

Argentina fue a China no considerándose potencia pero saldrá del Mundial, independientente de su posición final, fortalecida en este proyecto, con estos intérpretes, que se ganaron el respeto y la admiración de propios y extraños.

Fuente: UNO Santa Fe

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