13 de julio de 2026

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Santa Fe, Argentina

España reunió a sus campeones del mundo para celebrar los 20 años de aquel hito

Por primera vez 20 años, los héroes de Saitama estuvieron todos juntos. El equipo que en 2006, con su triunfo en el Mundial, cambió el baloncesto y el deporte español se reunió para celebrar el aniversario de aquella gesta. Fue el 3 de septiembre, pero la Federación Española, le pudo juntar a todos este lunes. Hasta ahora no había habido oportunidad de hacerlo.

Una reunión de campeones: Pau Gasol, Rudy Fernández, Carlos Cabezas, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Berni Rodríguez, Marc Gasol, Álex Mumbrú y Jorge Garbajosa. “Menudo equipazo”, le salió al seleccionador Pepu Hernández cuando les vio a todos en el escenario del anfiteatro del hotel Meliá Castilla.

Han pasado 20 años en los que llegaron muchos más éxitos. Aquellos días en Saitama fueron la semilla. “Fue un antes y un después”, reconocía Navarro. Para muchos, como decía Garbajosa, “el mejor momento de mi carrera a años luz del segundo. No pisé el suelo en tres meses”. Los recuerdos andan difuminados. “Yo no me acordaba de haber jugado contra Panamá”, bromeaba Calderón. Y lo mejor, dicen, no pasaba en la cancha. “Los mejores recuerdos son de lo que pasaba fuera de la pista”, asegura Mumbrú.

El ahora entrenador de la Virtus y seleccionador alemán fue uno de los ideólogos de comprar las famosas cintas que lucieron en la celebración. Entre todos se plantearon importar a España los retretes japoneses. Se juntaban a jugar a la pocha, “aunque lo más divertido de todo era estar juntos”, afirma Berni. Una anécdota en el zoo de Singapur y mil más. Un grupo de amigos que además ganaban.

Y se apoyaban en la adversidad. Incluso ahí había bromas. Pau Gasol se rompió el pie en la semifinal contra Argentina. “El partido más duro que he jugado en mi vida”, decía Garbajosa, actual presidente de FIBA Europa. Tras el pesar por la baja de la estrella, las risas: le dejaban abandonado en el ascensor del hotel y le mandaban a cualquier planta. “Tenían una relación especial y existía un compromiso. Se notaba desde el primer momento”, valora Pepu, que conoció la muerte de su padre justo antes de la final. Sólo se lo dijo al capitán Carlos Jiménez para no distraer al grupo. Valiosa discreción.

Sin Pau, España arrolló a Grecia en la final. “Es el partido que más he disfrutado en mi vida y eso que no jugué”, comentaba quien sería MVP del Mundial pese a perderse el torneo por el oro. Después, la locura al llegar a España, con miles de aficionados en las calles. “No nos dimos cuenta de la repercusión hasta que llegamos. Me siento un privilegiado por formar parte de ese momento con este gran equipo y grupo humano”, explicó el mítico ‘4’ de la selección.

Fuente: Diario Marca