La derrota de Boca por 2 a 1 ante Vélez en Liniers dejó mucho más que un resultado adverso. La imagen del equipo fue considerada inadmisible por los hinchas, que expresaron su enojo en redes sociales, y también generó una fuerte reacción interna tanto del cuerpo técnico como de la dirigencia.
El primero en actuar fue Claudio Úbeda, quien manifestó su preocupación por el rendimiento y decidió cancelar el día libre que el plantel tenía previsto para este lunes. La caída ante el Fortín y la pálida actuación del Xeneize motivaron al entrenador a citar a todos los jugadores en el predio de Ezeiza para una práctica que no estaba pautada hasta anoche.
Durante el entrenamiento vespertino, los futbolistas que jugaron en el José Amalfitani realizaron trabajos de recuperación, mientras que aquellos que no sumaron minutos llevaron a cabo una práctica más intensa, en busca de elevar la exigencia.
Finalizado el ensayo, fue el turno de Juan Román Riquelme. El presidente y máximo ídolo del club mantuvo una reunión con el cuerpo técnico y los referentes del plantel, entre ellos Leandro Paredes, Agustín Marchesín y Miguel Merentiel, para analizar lo ocurrido ante Vélez.
En la charla, que se extendió por algunos minutos, Riquelme expresó su disconformidad con la imagen mostrada y su inquietud por el rendimiento que Boca viene teniendo fuera de la Bombonera en los últimos años. Todas las partes expusieron su punto de vista y coincidieron en la necesidad de buscar soluciones para revertir el momento.
Fuente: Diario Panorama


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