Luis Miguel Rodríguez jugó su último partido oficial el 5 de octubre de 2025. Ese día, Colón de Santa Fe venció 1-0 a Defensores Unidos de Zárate y cerró una campaña pobre, aunque logró la permanencia en la Primera Nacional.
El Pulga estuvo en el campo los últimos 14 minutos. Desde entonces, no volvió a pisar el campo de juego. Y todo indica que lo volverá a hacer recién el domingo 7 de junio, día en el que estaría programado su partido despedida, tal cual te lo adelantamos en exclusiva en SOY Deportes.
Aunque no lo anunció oficialmente, el delantero, de 41 años, decidió retirarse. Y tendrá su homenaje a mitad de año con la casaca del Sabalero, club en el que tuvo tres etapas, ganó un título (la Copa de la Liga 2021) y llegó a una final internacional (la de la Copa Sudamericana 2019, que perdió ante Independiente del Valle).
En las próximas semanas, el Pulga dará a conocer su determinación oficialmente. A mediados de enero, se había despedido de Colón, a sabiendas de que, a pesar de que tenía un contrato vigente, no iba a ser tenido en cuenta para la temporada 2026. “Muchas gracias pueblo Sabalero. Gracias por permitirme ser parte de su historia. Siempre en mi corazón”, escribió en su cuenta de Instagram, junto a un video con sus principales goles.
“No es una despedida”, aclaró, y las especulaciones sobre su continuidad en la actividad se dispararon. Incluso, a mediados de febrero, sonó en Central Norte de Salta. Pero la realidad es que el talentoso atacante se sigue entrenando en Simoca, su ciudad, a 69 kilómetros de San Miguel de Tucumán, para estar al 100% físicamente en su despedida. “Prefirió que Colón sea su último club, por todo lo que significó”, indicaron desde su círculo íntimo.
El conjunto de Santa Fe y Atlético Tucumán, donde tuvo cuatro etapas, son las instituciones que marcaron su vida. El Pulga le baja la persiana a su carrera como futbolista con 190 goles y 87 asistencias en más de 500 partidos. Newell’s, Gimnasia La Plata, Central Córdoba de Santiago del Estero y Gimnasia de Jujuy también disfrutaron de su clase, que lo llevó a ser tentado por el Real Madrid y el Inter de Milán, o a ser citado por Diego Maradona a la selección argentina.
Podría decirse que Luis Miguel Rodríguez fue uno de los últimos jugadores de culto del fútbol argentino, cincelado a la vieja escuela. Olfato de N° 9 y técnica de enlace, edificó una carrera con golazos como ladrillos.
Racing de Córdoba, en el Torneo Federal A, lo devolvió a su hábitat. Atlético Tucumán fue su segundo hogar. También Colón, que le dio su único título en la élite. Coqueteó más de una vez con Boca Juniors, pero su magia, asociada a una cadencia contracultural para el fútbol actual, fue transversal. Lo aplaudieron en todas las canchas, casi sin distinción de color de casaca.
Sin lugar en los planes del entrenador del Sabalero, Ezequiel Medrán, acordó con José Alonso, presidente del club irse “por la puerta grande, sin conflictos”, tal como marcan desde su entorno. En el arreglo entró el partido despedida en el estadio Brigadier Estanislao López, en el que ya está trabajando.
Se termina el Pulga jugador, pero no el Pulga ligado al fútbol. Porque ya se recibió de entrenador y es la próxima aventura en la que se embarcará a partir del segundo semestre de 2026. “Va a trabajar cuando reciba una oferta que lo entusiasme a partir del segundo semestre del año. Ve muy bien el fútbol, tiene personalidad y arma muy buenos grupos”, prometen quienes lo conocen desde siempre.
Incluso, ya está trabajando en el armado de su cuerpo técnico. Habla mucho con Guillermo Cinquetti, histórico preparador físico de Miguel Ángel Russo, con quien está proyectado el futuro. Pero antes habrá al menos una (merecida) última función con los botines.
Fuente: Soy Deportes

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