enero 27, 2023

Marca Personal

Santa Fe, Argentina

Que ganar no sea todo en un camino hermoso de formación y construcción

Se acallan los ecos. Quedan las fotos con copas, redes y vueltas olímpicas para aquellos que llegaron a la definición. Otros iniciaron con antelación sus vacaciones.

Un nuevo año deportivo en la Asociación Santafesina de Básquet llegó a su fin, el primero completo post pandemia, con claros y oscuros, grises, matices variados de situaciones que se profundizan.

Todo el tiempo escuchamos frases como: “Qué lindo es el deporte, todo lo que les enseña a los chicos”; “Los valores que deja el básquet son buenos”; “Ganar o perder no importa, la competencia los hace crecer”.

La realidad es que después, un padre le grita a un árbitro para que le cobre la quinta falta a un jugador porque “le perdonaste tres”, en un partido de U14. Se aplaude una buena jugada del rival pero a los dos minutos vuelve la furia porque no le pitan una técnica al técnico contrario.

Las frases hechas pasan a ser contradicciones en la realidad de propios y extraños. La pregunta es: ¿Qué queremos todos?. Que realmente aprendan a jugar este deporte, que lo hagan en equipo. Pues entonces con esas actitudes se pierden los valores del respeto, tanto al rival como a los árbitros por ejemplo.

¿Queremos ganar?¿Queremos salir campeones y dar vueltas olímpicas?, creo que todos los pibes que pican una americana lo desean. Pero en ese ganar, ¿vale todo?, aún dejando de lado el compañerismo o el respeto a un rival o juez.

Nadie quiere perder, pero se pierde y si ese perder tiene que ver con hacer las cosas bien no nos debería enojar. Me enoja la injusticia pero acepto las reglas, me enoja que los demás no les importe el cómo, pero de algún modo lo estamos avalando con nuestras actitudes, con muestras de intolerancia y creyendo que hay que ser mas “vivos”.

Hay que hacerse el desentendido cuando algo nos favorece y protestar cuando no. Los clubes que sostienen este deporte en esencia son lo mismo y sin embargo, uno no deja de escuchar que se odia a tal o club. Que la Federación nos odia, que la Asociación favorece a este u otro. Eso cansa. Como cuando se gana y está todo bien, y se pierde no sirve nada.

El trabajo y el proceso debería tener más valor en formativas, con una competencia excesiva para los chicos que les permite entrenar poco y nada. Las competencias de un tiempo a esta parte están siendo perjudiciales, pero más que nada por el sobrevalor que se le da al ganar.

No todo está perdido, hay muchos profes y entrenadores que confluyen en la mirada de valorar los procesos y crecimiento de los chicos, donde además de tener bases con técnica y actitud ganadora, también es importante desarrollar la visión colectiva y grupal.

El básquet sigue siendo un juego de equipo, pero donde lo individual resalta, con un equilibrio difícil de mantener, pero no imposible. Por delante no nos espera ganar un partido, un playoffs o un campeonato.

Lo que tenemos que ganar es un básquet donde los chicos que lleguen se enamoren para siempre de él como lo hicimos muchos de nosotros, que sigan llegando muchos más, y que esta pasión perdure en el tiempo adentro de una cancha pero que se extienda también por los años posteriores fuera de un rectángulo.

Firma: un papá apasionado del básquet